EL TAROT DE MARSELLA. Taller, Lectura de Tarot.

Herbolario Harmonía te invita
Martes 05/06/2018 de 10 a 14 y de 17:30 a 20:00
Reserva hora. Plazas limitadas.

Según los estudios, el Tarot de Marsella se cree que procede del norte de Italia sobre el siglo XV y posteriormente fue introducido en el sur de Francia en el 1499. Aunque el tarot declinó en Italia, fue en Francia y Suiza donde sobrevivió. Después volvió a Italia y lo hizo con los diseños del tarot de Marsella.

Una versión del Tarot fue publicada en Paris por el maestro-cartero Jean Noblet en una fecha incierta alrededor de 1650. Es el ancestro más lejano que se conserva de todos los llamados “Tarots de Marsella”. Un espécimen original se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia.

Juego que utiliza la baraja de cartas del Tarot más conocida y de la cual derivan todas las posteriores.
Se trata de un juego de 78 cartas, distribuidas en dos grupos: arcanos mayores y arcanos menores.
Por otra parte, no presenta en sus figuras el aspecto modernista, sino que utiliza elementos góticos presentes en la simbología de la época. El Tarot de Noblet prosigue la tradición nord-italiana que le da un carácter “mágico”. Pero también contiene alusiones maliciosas y sarcásticas que muestran deliberadamente ciertos aspectos psicológicos para hacer de él un juego iniciático, preciso y expresivo.

Considerando todas las innovaciones y modificaciones que Jean Noblet aporta al Tarot, inventando nuevos iconos y anotando un nombre preciso en cada una de las imágenes, se puede considerar que el parisino Jean Noblet es el creador del Tarot de Marsella. Por otra parte, el artesano-cartero Jean-Claude Flornoy (1950 – 2011), que ha restaurado e imprimido una nueva edición del Tarot de Noblet decía que la manufactura de ciertas cartas de la versión original es más bien el trabajo de un estudiante que el de un maestro. Por ejemplo, si se comparan la Rueda de la Fortuna, el Diablo y el Mundo del Tarot de Noblet con el de su contemporáneo Tarot de Viéville, éste último presente una factura más cuidadosa y profesional, más bien el trabajo de aficionados frente al trabajo de un maestro.