Cada dolencia tiene un remedio específico escondido en el reino vegetal.
Las plantas medicinales han estado con el hombre desde la más remota antigüedad. Las primeras Far-macopeas aparecieron hace unos 6000 años (con los Sumerios y Babilonios), los egipcios describieron 800 partes de plantas medicinales (drogas) en Grecia, Hipócrates (considerado el padre de la medicina) cita 230 plantas de uso terapéutico, con su identificación, descripción, parte utilizada, efectos sobre el organismo, aplicaciones terapéuticas, forma de administración más conveniente y posible toxicidad en su “Corpus Hippocraticum”.
En el siglo I Dioscórides escribió el primer libro médico dedicado a 600 plantas medicinales mediterrá-neas, estando vigente durante 1500 años. Éste se fue ampliando en el Medievo con las plantas de origen africano y asiático y el cordobés Ibn al-Baytar (1197-1248) describe 1.400 drogas vegetales. Después, con el descubrimiento del Nuevo Mundo y la llegada a Asia oriental, se incorporaron nuevas especies.

En el s. XVI, Paracelso, médico suizo (considerado como el padre de la Farmacoquímica), extrae de los vegetales lo que él llamaba quintaesencia (los primeros principios activos). Cada enfermedad correspon-de en la naturaleza a un remedio diferente, es la teoría de las semejanzas, basada en la creencia de que el aspecto y el color de cada planta, indican sus propiedades medicinales.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, se produjo el desarrollo de la moderna farmacología, pudiendo así aislar los principios activos contenidos en las plantas medicinales e, incluso, producirlos sintéticamen-te. Esto hizo que la utilización de las plantas medicinales quedase en el olvido y pasase a formar parte de la categoría de medicina popular, sobre todo en el entorno rural y en el movimiento naturista, que surgió a mediados del siglo XIX en el centro de Europa basado en la medicina hipocrática.
A finales XX, volvemos a fijarnos en los remedios naturales. Este resurgir se debe a un cambio en la con-cepción social de la salud y de la enfermedad, por la toma de conciencia de los problemas que ocasio-nan los medicamentos de síntesis, sus efectos adversos, secundarios y su toxicidad.
La fitoterapia moderna conjuga los conocimientos acumulados a lo largo de la historia con los datos obtenidos en recientes investigaciones que aportan una explicación científica a sus propiedades y efec-tos.